miércoles, 15 de julio de 2009

Déborah Rodríguez regresó ayer al Uruguay cargando en su cuello el segundo logro más importante de la historia del atletismo uruguayo




Déborah Rodríguez regresó ayer al Uruguay cargando en su cuello el segundo logro más importante de la historia del atletismo uruguayo: la medalla de bronce de la final del Mundial de Menores.
Entrar en la historia del deporte uruguayo le va a costar muy caro, ya que deberá repetir el año en la UTU Tecnológica de Maldonado, por sus inasistencias al viajar para competir.
A sus 16 años, Déborah Rodríguez se transformó en la segunda uruguaya que sube al podio de un Mundial de atletismo -el primero había sido Andrés Silva, campeón del mundo en 2003- al ser la tercera en la final de los 400 metros con vallas, estableciendo la quinta mejor marca del mundo de menores, la primera del ranking sudamericano y el nuevo récord nacional absoluto de la especialidad. La marca fue de 59"71.

"En la UTU son muy exigentes y a mí me gusta eso. Es como en el deporte, si te exigen te sacan bueno, pero la verdad es que no tengo ninguna tolerancia especial por ser deportista, no me queda otra que repetir el año", expresó la velocista.
Además de ausentarse el último mes para preparar el Mundial, en dos semanas partirá hacia Brasil para participar del Sudamericano Juvenil, donde competirá con corredores de 18 y 19 años, y luego se irá a Berlín junto a Andrés Silva para correr en el Mundial de Mayores.
Rodríguez no tiene beca por ser deportista de elite y le está saliendo muy caro ser buena.

Nota Publicada en Ovación Digital (El País)
Foto: Inés Guimaraes